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Ya puedes descargar el informe Tejiendo el cambio. Por un trabajo justo para las trabajadoras de la artesanía-textil en México, en la versión que más útil te resulte:
El subsector artesanía-textil en México enfrenta una precarización estructural e histórica profundamente vinculada con la invisibilización económica y laboral del trabajo de mujeres indígenas y rurales. A pesar de su relevancia productiva, cultural y territorial —reflejada en que la producción artesanal aportó el 18.4% del PIB del sector cultural y concentró el 30.2% del empleo cultural en 2024 (INEGI, 2025)—, el trabajo artesanal continúa siendo tratado principalmente como una actividad asociada a la transmisión cultural, más que como una actividad económica y laboral con acceso efectivo a derechos. Esta investigación examina cómo estas dinámicas se traducen en condiciones persistentes de informalidad, bajos ingresos, discriminación, exclusión económica y limitado acceso a protección social para las mujeres artesanas.

Los hallazgos son los siguientes:
- Informalidad estructural normalizada: cerca del 94% de las personas ocupadas en el subsector trabaja en condiciones de informalidad, predominando la ausencia de contratos, el pago por pieza y la alta variabilidad de ingresos, lo que limita el acceso efectivo a derechos laborales y protección social (INEGI, 2025d).
- Intermediación abusiva, cadenas de valor asimétricas y brechas de género: las artesanas reciben una proporción mínima del valor final de sus productos debido a relaciones desiguales de comercialización e intermediación, lo que se refleja en un ingreso mensual promedio de 3,699 pesos para las mujeres, frente a 7,399.5 pesos para los hombres en el subsector (INEGI, 2025d).
- Sobrecarga de cuidados como barrera estructural: las mujeres del subsector artesanía-textil enfrentan una carga de cuidados y trabajo doméstico 43.6% mayor que el promedio nacional de mujeres, lo que restringe el tiempo disponible, la capacidad productiva, la organización colectiva y la autonomía económica (INEGI, 2025d).
- Carencia sistemática de seguridad social: la informalidad y la escasa adaptación de los sistemas institucionales a las realidades del subsector limitan el acceso efectivo a la protección social, reflejado en que sólo el 4.5% de las personas artesanas cuenta con acceso a seguridad social (INEGI, 2025d).
- Violencia económica y extractivismo cultural: estas dinámicas se expresan en la apropiación de diseños, la falta de reconocimiento de la autoría colectiva y el aprovechamiento comercial del trabajo artesanal sin distribución justa de beneficios.
- Discriminación estructural e invisibilidad institucional: las mujeres indígenas artesanas enfrentan barreras vinculadas con territorio, lengua, pobreza y limitada presencia institucional, lo que profundiza su exclusión económica y social.
El presente documento de incidencia forma parte de una investigación más amplia sobre el sector indumentaria en México, la cual incluye un estudio complementario sobre el subsector maquila-textil. Ambos documentos parten de un enfoque común que reconoce la existencia de un continuo productivo y laboral entre producción artesanal, trabajo domiciliario, talleres familiares y cadenas más amplias de confección y comercialización. Desde esta perspectiva, el análisis examina las condiciones específicas del subsector artesanía-textil, sus formas de inserción laboral y las principales barreras estructurales para garantizar trabajo justo.
En conjunto, el documento plantea la necesidad de reorientar la política laboral, cultural y económica hacia el reconocimiento del trabajo artesanal en esos ámbitos. Esto implica avanzar hacia modelos de protección social, comercialización y desarrollo territorial que respondan a las realidades específicas de las mujeres artesanas y contribuyan a reducir las desigualdades estructurales que atraviesan el subsector.
